En Lima los astros han de confluir para que tengamos la posibilidad de ver una buena película en el cine, porque las salas suelen proyectar filmes comerciales y vacíos, y además los precios son excesivos para la mayoría de los bolsillos. Pero el otro martes, aprovechando el dia del espectador (y de la espectadora, que nosotras también vamos al cine y pagamos), y aprovechando que el cansancio no nos vencía, decidimos acercarnos y probar con París je t’aime.
Yo tenía referencias de Marcela Robles, que la citaba de pasadita en el periódico, y a pesar del título bastante huachafo, entramos. Al no tener ninguna expectativa, nos sorprendió gratamente. Historias originales, frescas, cortas, que tienen en común ser cuentos breves de amor o desamor con el escenario de la ciudad de la luz de fondo. Buenos directores, buenos guiones, mejores actores y gratas ideas. Destaca la historia de amor entre el ciego y la actriz, la de la inmigrante latina, la de la turista solitaria y la del matrimonio en proceso de divorcio. Por fin algo de cine de calidad cartelera. Ahora a esperar el festival latinoamericano que está por comenzar. Hablaremos de él.