Llego a mi casa y a mi cielo y todo fluye. Entonces sólo me dejo llevar y mecer por el paisaje, por el verde limpio de los árboles y el azul del mar. Pedaleo y la bicicleta me lleva por las calles conocidas de mi ciudad. Y no me pierdo.
Conversaciones en la plaza del negrito, sobre amores líquidos, incapacidades para amar, desamores, soledades, aprendizajes…
La música y la comida envuelven mis días fáciles y acolchados.
La meua Itaca: un cel ras i una mar plana. Illes properes i platges secretes. Caminar i tocar un somni, aconseguir estar i no necessitar res més. El sol que pinta de groc el blau i incendia el cel de colors quan s’acomiada.