
Belem, ciudad selvática, caliente. Gente cordial, amable, que gusta de hacer colas, que tiene paciencia al escucharnos portuñol y nos acoge con alegría y algo de asombro.
Lluvias diarias, cielo que limpia almas. Calor pegajoso y húmedo, calles sucias. Desigualdad que se intuye al pasar por los diferentes barrios en el autobús. Selva por descubrir, río por surcar, cielo para mirarse, tormentas sonoras.
Caminar en grupo, acomodarse y sentir miedo de perderse en una ciudad desconocida y llena de gente. Ir empoderándose y confiar.
Marcha. Energía colectiva puesta en la esperanza de otro mundo posible. Celebración, respeto y alegría. Lluvia justa que moja a todos por igual, que permite caminar sin sentir el calor. Agua que es fiesta y alegría. Agua como regalo que obliga a dejar los paraguas y simplemente a bailar, dejar los prejuicios y empaparse de cielo. Agua que termina en tarde agradable,. Suma de pasos, gritos, sonrisas y esperanza en un mundo mejor.
