No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Gracias, Mario Benedetti, por adornar con palabras lo cotidiano, por describir la vida y sus sentimientos con sencillez, por tu mirada inocente, juguetona, certera.
La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve
no me sirve…
…sí me sirve la vida
que es vida hasta morirse
el corazón alerta
sí me sirve…
me sirve tu batalla
sin medalla…
me sirve tu sendero
compañero…
Te extrañaremos Benedetti!!!
Te quedarás en cada uno de los que te leemos.
Por: demry el Mayo 19, 2009
a las 12:13 am