Yuyachkani. Con cierto olvido
“Estoy pensando. Estoy recordando”
Disculpen quienes me leen, quienes me encuentran en este espacio cibernético y terapéutico donde dejo colgadas las palabras como guirnaldas en los árboles más altos, donde aireo mis dudas y paseo mis anhelos.
Inicia la temporada de gris, Lima se cubre de tristeza y a veces no nos deja ver ni el mar. Y bajo este manto etéreo nos vestimos de colores y buscamos los espacios que nos devuelvan el calor, el latir.
Se estrena el invierno, pero también la nueva temporada de Yuyachkani, que nos presenta Con cierto olvido.
Estos maestros del teatro vuelven a crear en escena esa energía que envuelve y “desatora”, que hace fluir. A través de melodías y palabras llenas de verdad desnuda y directa, los acompañamos en su odisea, caminando siempre hacia la montaña, saboreando el largo viaje, según la premisa de Kavafis.
Un viaje hacia el presente, una mirada tierna y compasiva hacia retazos del pasado, una reflexión sobre el camino recorrido para entender quienes somos ahora, como individuos, como país. Una terapia colectiva para extraer las lecciones aprendidas que nos permitan continuar viviendo con sabiduría el tiempo que nos queda.
Momentos magistrales, como el amanecer sanador, que sólo unos actores y un director como Yuyachkani pueden lograr. No hay apenas escenografía ni vestuario. No son necesarios. Un sencillo juego de luces y una composición impecable en los planos y los movimientos lo dicen todo. Además, los actores llevan el vestuario de sus personajes incrustados en la piel, en el gesto, en la voz.
El sentimiento invade la sala, el corazón se calienta, y uno quisiera que tras el final, la obra volviera a comenzar. De regreso a casa, el invierno parece menos frío.
Gracias Yuyach.
